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TOBILLO

ESGUINCE DE TOBILLO

Las articulaciones son estructuras complejas diseñadas (en función de su localización) para permitir la movilidad de las distintas partes del cuerpo y soportar el peso. Están formadas por hueso, músculos, membrana sinovial, cartílago y ligamentos.

El esguince se produce,  por una torsión o estiramiento violento de una articulación que afecta a los ligamentos que se insertan en los huesos de la articulación o a las fibras musculares próximas sin que se produzca luxación (dislocación). La mayor parte de los esguinces se producen a causa de caídas, contorsiones, golpes o la práctica de deporte. Los esguinces más comunes son los de tobillo y muñeca. En el caso de los tobillos a menudo se producen debido al uso de calzado inadecuado, tacones demasiado altos que dificultan la estabilidad, chanclas en las que el pie resbala, etc.

Síntomas

  • Dolor
  • Inflamación
  • Hematomas
  • Dificultad para mover o apoyar la articulación.

Clasificación de los esguinces. Los esguinces suelen clasificarse en tres grados:

• Grado I, estiramiento o elongación de los ligamentos pero sin producirse rotura.

• Grado II, se produce rotura de algunas fibras de los ligamentos (desgarro parcial).

• Grado III, se produce rotura total del ligamento.

El dolor no es siempre el síntoma más representativo, porque se puede dar el caso de roturas completas que cursan con poco dolor, por lo que deberá tenerse en cuenta el resto de la sintomatología.

Tratamiento

El tratamiento general de inicio es el encaminado a reducir la inflamación y el dolor y promover la recuperación de la funcionalidad de ligamentos, tendones o musculatura afectados.

La resolución de un esguince leve dura entre 6 y 24 horas, a medida que aumenta la gravedad se incrementa el tiempo de recuperación. Aunque el tratamiento durante la fase aguda (primeras 48 a 72 horas) es sintomático, existen circunstancias que aconsejan remitir el paciente al médico lo antes posible.

Las particularidades sobre el ya mencionado tratamiento son las siguientes:

• Descanso: Generalmente parcial, aunque, dependiendo de la gravedad, el médico puede recomendar descanso total. Puede requerir el uso de muletas durante el tiempo que el paciente siente dolor al apoyar el pie. Cuando el esguince es leve, generalmente se puede apoyar el pie (convenientemente sujeto) desde el primer día, o a los dos o tres días. En ocasiones el paciente se siente más seguro con un bastón de apoyo.

• Frío. Las bolsas de gel frío/calor suelen adaptarse mejor que las bolsas de hielo y por su flexibilidad, permiten rodear el tobillo enfriando bien toda la zona.

• Compresión. Un vendaje compresivo o el uso de una tobillera desde el primer momento pueden evitar que se produzca hinchazón o que esta progrese y también la aparición de hematomas. Puede ser necesario mantener la compresión durante dos o tres días y en algunos casos hasta una semana después de producirse la lesión. En el caso de utilizar vendaje es conveniente almohadillar un poco la zona por debajo de los tobillos con una gasa doblada y realizar el vendaje con una venda elástica, en forma de ocho, dirigiéndolo hacia el lado contrario del que se produjo la lesión y dejando el talón al descubierto; no conviene vendar demasiado apretado para no impedir el flujo de la sangre. En esguinces de tobillo, actualmente los fisioterapeutas realizan vendajes tipo «tapping» con control de flexo-extensión donde previamente se cubre la piel con un «pre-tape», que es un prevendaje de espuma fina, que evita el contacto directo del material adhesivo con la piel.

• Elevación: mantener el tobillo elevado durante las siguientes horas, y por lo menos durante dos o tres horas al día si es posible en días posteriores, para evitar que la hinchazón no progrese.

Cuando el esguince es más grave, o si tienen otras lesiones en el tobillo, es posible que el médico prescriba un dispositivo ortopédico o una férula durante un periodo de tiempo variable, que puede ir de 10 días hasta 6 semanas. La férula impide el movimiento de los huesos y los ligamentos lesionados, por lo que disminuye el dolor y se acelera la recuperación.

 Motivos de derivación al médico

Un esguince grave puede tener como consecuencia la rotura parcial o total de un ligamento; lo mismo ocurre con una distensión muscular, que puede tener como consecuencia una rotura de los músculos o tendones. En ocasiones puede ser necesaria la realización de una radiografía para determinar la gravedad de un esguince. Los esguinces importantes pueden dejar secuelas graves como dolor persistente, rigidez de la articulación, inestabilidad y fragilidad. Por todo ello, en caso de sospecha de gravedad de la lesión debe remitirse siempre el paciente al médico.

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