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RODILLA

ESGUINCE DE LA RODILLA

La rodilla es la articulación que sirve de unión entre el muslo y la rodilla, soporta la mayor parte del peso del cuerpo cuando está en pie. Es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas. En realidad está formada por dos articulaciones diferenciadas:

• Articulación femorotibial que atañe al fémur y la tibia.

• Articulación femoropatelar: formada por la tróclea femoral y la parte posterior de la rótula. Está conformada por los huesos fémur, tibia, rótula y dos discos fibrocartilaginosos que son los meniscos.

En conjunto la funcionalidad de la rodilla viene determinada por la acción conjunta de los huesos fémur, tibia, rótula y los meniscos. Fémur y tibia forman el cuerpo principal de la articulación; la rótula actúa como una polea y sirve de inserción al tendón del músculo cuádriceps y al tendón rotuliano, que transmiten la fuerza generada cuando se contrae el cuádriceps.

La rodilla se sustenta y estabiliza mediante fuertes ligamentos: lateral externo, lateral interno, cruzado anterior y cruzado posterior.

¿Qué es?
El esguince de rodilla es un fenómeno de torsión de la articulación que implica un estiramiento o una rotura de los ligamentos que permiten la estabilización del hueso del muslo (fémur) con los de la pierna (tibia y peroné). Las lesiones de ligamentos y meniscos son muy frecuentes en los deportes que implican gran tensión en la articulación como fútbol, baloncesto, tenis, etc., pero también ocurren por caídas, resbalones y movimientos forzados, como cuando al andar un pie se bloquea en el suelo y la rodilla se tuerce.

Se debe ser muy cuidadoso en la valoración de un esguince de rodilla y estar atento a los signos de alarma que aconsejan remisión inmediata al médico, ya que los esguinces de la rodilla, sobre todo cuando suceden en la práctica deportiva, pueden implicar lesiones en los cartílagos, desgarro de los meniscos, lesión en la rótula o llevar una fractura asociada.

Los esguinces de rodilla repetidos pueden llevar a inestabilidad crónica e implica, a la larga, riesgo de artrosis.

Síntomas
• Dolor
• Inflamación
• Hematomas
• Dificultad para mover o apoyar la articulación.

Si solo hay dolor, una ligera hinchazón y no está comprometido el movimiento de la rodilla o el apoyo, en principio puede considerarse un esguince leve, pero ante las graves consecuencias que puede tener, ante una torcedura de rodilla, se puede aconsejar el tratamiento general, pero es sensato remitir el paciente al médico para su control aunque en principio no parezca grave. Los traumatólogos advierten que existen muchas rodillas inestables a consecuencia de esguinces, aparentemente leves, mal curados y a roturas de ligamentos cruzados no diagnosticados.

Tratamiento

• Descanso: En lo que se refiere al descanso, es conveniente, sobre todo las primeras horas, descansar y elevar la pierna; eso ayudará a disminuir la inflamación y permitirá que se recupere más rápidamente. Sobre todo, es aconsejable no apoyar el peso del cuerpo en la rodilla afectada, hasta que se reduzcan el dolor y la inflamación; si no es posible permanecer en reposo, para ayudar a la deambulación puede aconsejarse el uso de muletas (bastón inglés), para evitar el apoyo sobre la rodilla lesionada. Es importante que la empuñadura quede situada aproximadamente a la altura del trocánter mayor de la cadera. Cuando se puede apoyar ya el pie pero no conviene cargarlo, se puede usar un bastón de apoyo que debe llevarse en la mano contraria de la pierna lesionada.

• Frío. La aplicación de frío local debe hacerse lo más inmediatamente posible dejándolo 15 o 20 minutos. Si se presenta entumecimiento o se hace insoportable debe retirarse el frío y realizar aplicaciones repetidas pero más cortas. La aplicación de hielo debe realizarse tres a cuatro veces al día las primeras 72 horas. Después de las 72 horas puede ser conveniente la aplicación de calor local para disminuir la rigidez de la rodilla.

• Compresión. Un vendaje elástico que comprima y sujete la rodilla puede ayudar a evitar que la hinchazón progrese y a estabilizar los movimientos, pero debe tenerse en cuenta que no ha de comprimir la rótula ni el hueso poplíteo. La dirección del vendaje debe ir del lado «sano» al lado «enfermo», cruzando la rodilla por encima del área del ligamento lesionado, y dirigiéndose a la cara posterior de la rodilla se insertará en el lado «sano». El vendaje de una rodilla es algo más complejo que el de una mano o un tobillo, por lo que es conveniente que sea realizado por un experto. En los esguinces leves también resulta de utilidad una rodillera elástica abierta (o que no presione la zona de la rótula), que proporciona apoyo firme y compresión suave. Debe retirarse para dormir. En los esguinces más graves, en que el médico ha recomendado que no se apoye sobre la pierna lesionada, se puede aconsejar el uso de muletas.

• Elevación: mantener la rodilla elevada durante las siguientes horas, y por lo menos durante dos o tres horas al día si es posible en días posteriores, para evitar que la hinchazón no progrese.

Motivos de derivación al médico

Un esguince grave puede tener como consecuencia la rotura parcial o total de un ligamento; lo mismo ocurre con una distensión muscular, que puede tener como consecuencia una rotura de los músculos o tendones. En ocasiones puede ser necesaria la realización de una radiografía para determinar la gravedad de un esguince. Los esguinces importantes pueden dejar secuelas graves como dolor persistente, rigidez de la articulación, inestabilidad y fragilidad. Por todo ello, en caso de sospecha de gravedad de la lesión debe remitirse siempre el paciente al médico.

Prevención.

Cuando los esguinces de rodilla se producen en el ámbito deportivo deben realizarse ejercicios de calentamiento y corrección de aquellos movimientos en los que se realizan torsiones de las rodillas. En muchos casos la utilización de rodilleras adecuadas de protección puede ayudar a la prevención de los esguinces.

Ejercicios de rehabilitación.

Tras un esguince de rodilla es conveniente fortalecer la musculatura de la rodilla, sobre todo los cuádriceps. Lo mejor es aprender a hacer los ejercicios bajo la dirección de un fisioterapeuta.

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